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¿Por qué recordar a Robin Williams?

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Domingo 11 de Agosto de 2019 | 12:28 hrs.

¿Por qué recordar a Robin Williams?

Hoy se cumplen 5 años de la muerte del actor y recordamos sus mejores interpretaciones.

Un 11 de agosto de 2014 conocíamos la triste noticia de la muerte del actor estadounidense Robin Williams. Fue momento para recordar unas cuantas rehabilitaciones por consumo de drogas en los ’70 y ’80 y otra por consumo de alcohol en 2006. Pero Robin fue mucho más que eso.

Además de actor el nacido en Chicago fue comediante y actor de voz, disciplinas que supo integrar muy bien en sus películas. A diferencia de algunos actores como Jim Carrey o Johnny Depp, que a veces parecieran interpretarse a ellos mismos en ciertos papeles que los hicieron famosos (La Máscara Todopoderoso en el caso de Carrey, Jack Sparrow en el caso de Depp), Williams fue mucho más allá, interpretando papeles no solo cómicos sino bastante perturbadores, logrando salirse aunque por un momento del rol de comediante.

Aunque ya llegaremos a eso. Porque Robin Williams fue, primero que todo, alguien que buscaba hacer reír.

Comenzó haciendo stand-up, como varios de los actores del mundo de la comedia (el mismo Jim Carrey), pero el oriundo de Chicago supo integrar esa capacidad de improvisar y personificar a otras personas tanto en sus rutinas como en sus papeles. Ejemplos hay muchos.

Sus primeros papeles fueron principalmente cómicos, valiéndole la fama inmediatamente. La serie Mork & Mindy y la adaptación de Popeye en 1980 fueron muy importantes para su carrera. Con ellos se hizo conocido y su nombre comenzó a interesar a las productoras. En 1982 vendría su primer papel fuera de la comedia, que realmente significaba un desafío. The World According to Garp significó -aunque no demasiado- salirse un poco de la comedia y tener un rol más contemplativo.

De ahí en adelante todo sería éxito y nominaciones a importantes premios. Aquellas vinieron de actuaciones en grandes películas como Good Morning, Vietnam (1987), Dead Poets Society (1989) y The Fisher King (1991).

La primera fue la reafirmación de que estábamos frente a un gran interprete, que podía pasar de un personaje a otro, imitar voces y, sobre todo, improvisar. Good Morning, Vietnam significó su primera nominación al Oscar a Mejor Actor.

Dead Poets Society le valió la segunda de sus nominaciones y una de sus mejores actuaciones, donde interpreta a un profesor que busca cambiar la forma milenaria en que una escuela británica enseñaba a sus alumnos mediante la reflexión y el disfrute del día a día. The Fisher King es una de sus actuaciones menos conocida al ser una película sombría y no tan comercial. Interpreta a un vagabundo loco que se cruza con el personaje de Jeff Bridges, todo dirigido por el gran Terry Gilliam (Doce Monos, 1995).

El premio llegaría finalmente en 1998, cuando ganó el Oscar a Mejor Actor de Reparto por Goodwill Hunting (1997) por su interpretación de Sean Maguire, el profesor que ayuda a Will Hunting (Matt Damon) y lo saca de su labor de conserje para dedicarse a resolver complejos problemas matemáticos.

Pero sin duda uno de sus mejores papeles lo hace en Aladdin (1992). En la piel del Genio, Williams pone a prueba su gran capacidad de improvisación e imitación de personajes históricos y del arte. De hecho, improvisó tanto durante la grabación de la voz del Genio que al final quedaron seis horas de material. Esto provocó que la película no fuera nominada a Mejor Guion Adaptado en los Oscar, ya que hubo demasiados cambios al escrito original.

Mención honrosa a su papel en Patch Adams (1998), donde interpreta al doctor de la risa, y en Mrs. Doubtfire (1993), donde se mete en la piel de un hombre que, luego de separarse de su esposa, se disfraza de señora para aplicar a un trabajo de nana para estar con ellos.

La faceta de ese Williams serio y perturbador es poco conocida. Pero igual de magnífica.

Las aventuras del Barón Munchausen (1988), Awakenings (1990), Being Human (1993), Jumanji (1995), Hamlet (1996), What Dreams May Come (1998), Bicentennial Man (1999) y Inteligencia Artificial (2001) son algunos ejemplos de ese Robin versátil, a veces melancólico y otras errático. Pero donde de verdad vimos su talento fue en One Hour Photo (2002).

Seymour Parrish (Williams) es un técnico fotográfico que trabaja en una tiendita que, en un hora, revela tus fotos. Es perfeccionista, solitario y obsesivo. Esa obsesión es la que lo lleva a acosar a la familia Yorkin, que van a revelar sus fotos hace años. Es difícil pensar que Robin Williams, a veces catalogado de payaso, está detrás de aquel papel.

En sus últimos años el actor siguió desarrollando su carrera de stand-up en paralelo con su carrera actoral, la mayoría como actor de reparto. Acá destacan películas como Robots (2005), las tres entregas de Una noche en el museo (2006, 2009 y 2014), Man of the Year (2006), The Butler (2013) y The Angriest Man in Brooklyn (2014).

A pesar de que los últimos años de su vida ya tenía controladas las adicciones que en un momento le hicieron llegar muy bajo, la incipiente depresión fue mayor. Esta y otras razones lo llevaron a quitarse la vida en agosto de 2014 con 63 años. Pero recordarlo solo por eso es injusto para él y para el cine en general.

Investigando para esta nota encontré un comentario en un video de Youtube que afirma que “cuando Robin murió no perdimos una sola persona, perdimos cientos”. La verdad es que solo perdimos a un Genio.

Fuente: IMDb.

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