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Boddah, el amigo imaginario de Kurt Cobain

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Viernes 5 de Abril de 2019 | 9:14 hrs.

Boddah, el amigo imaginario de Kurt Cobain

Le escribió una carta de despedida a su amigo imaginario y aquí la puedes leer.

Un 5 de abril de 1994, Kurt Cobain se disparó en la cabeza en su casa de Seattle (EE UU), así lo comunicó la policía del Estado de Washington.

Un electricista descubrió el viernes por la mañana el cadáver de Cobain mientras trabajaba en el domicilio de éste, pero aparentemente el cuerpo no fue reconocido hasta que un representante de la discográfica MCA se desplazó hasta Seattle.

Antes de quitarse la vida, Cobain dejó una nota que iba dedicada a Boddah, el amigo imaginario de Cobain. Era su escape, para evadir la realidad y enfrentar la soledad de su niñez. Su tía Mari, con quien creció en Aberdeen, aseguró a la prensa que fue gracias a él donde sacó la fuente de inspiración para empezar a cantar.

Don y Wendy Cobain, padres del líder de Nirvana, estaban tan preocupados por la propensión de su hijo para la fantasía que, cuando un tío fue reclutado para Vietnam, le dijeron que Boddah había sido convocado también.

El músico los ignoró y siempre estuvo junto a Boddah. Cobain vivía atormentado por una adicción a la heroína, problemas intestinales y a los bronquios más el peso de la fama. Se estaba volviendo loco, y Boddah, era su consuelo y amparo de que no estaba solo en el mundo.

Su relación era tan intensa, que incluso le dedicó sus últimas palabras.

Aquí te mostramos la carta que le escribió antes de quitarse la vida

Para Boddah:

Hablando como el estúpido con gran experiencia que preferiría ser un charlatán infantil castrado. Esta nota debería de ser muy fácil de entender. Todo lo que me enseñaron en los cursos de punk-rock que seguí a lo largo de estos años, desde mi primer contacto con la, digamos, ética de la independencia y la vinculación con mi entorno resultó cierto. Ya hace demasiado tiempo que no me emociono ni escuchando ni creando música, ni tampoco escribiéndola, ni siquiera haciendo Rock’n’Roll. Me siento increíblemente culpable. Por ejemplo, cuando se apagan las luces antes del concierto y se oyen los gritos del público, a mi no me afectan tal como afectaban a Freddy Mercury, a quien parecía encantarle que el público le amase y adorase. Lo cual admiro y envidio muchísimo. No los puedo engañar, a ninguno de ustedes. Simplemente no sería justo ni para ustedes ni para mí. Simular que me lo estoy pasando el 100% bien sería el peor crimen que me pudiese imaginar. A veces tengo la sensación de que tendría que fichar antes de subir al escenario. Lo intenté todo para que eso no ocurriese. (Y sigo intentándolo, créme Señor, pero no es suficiente). Soy consciente de que yo, nosotros, hemos gustado a mucha gente. Debo ser uno de aquellos narcistas que sólo aprecian las cosas cuando ya sucedieron. Soy demasiado sencillo. Necesito estar un poco anestesiado para recuperar el entusiasmo que tenía cuando era un niño. En estas tres últimas giras aprecié mucho más a toda la gente que conocí personalmente que son fans nuestros, pero a pesar de ello no puedo superar la fustración, la culpa y la hipersensibilidad hacia la gente. Sólo hay bien en mí, y pienso que simplemente amo demasiado a la gente. Tanto, que eso me hace sentir jodidamente triste. El típico piscis triste, sensible, insatisfecho, ¡Dios mio! ¿Por qué no puedo disfrutar? ¡No lo sé! Tengo una mujer divina, llena de ambición y comprensión, y una hija que me recuerda mucho a como había sido yo. Llena de amor y alegría, confía en todo el mundo porque para ella todo el mundo es bueno y cree que no le harán daño. Eso me asusta tanto que casi me inmoviliza. No puedo soportar la idea de que Frances se convierta en una rockera siniestra, miserable y autodestructiva como en lo que me convertí yo. Lo tengo todo, todo. Y lo aprecio, pero desde los siete años odio a la gente en general… Sólo porque a la gente le resulta fácil relacionarse y ser comprensiva. ¡Comprensiva! Sólo porque amo y me compadezco demasiado de la gente.

Gracias a todos desde lo más profundo de mi estómago nauseabundo por vuestras cartas y vuestro interés durante los últimos años. Soy una criatura voluble y lunática. Se me ha acabado la pasión. Y recordad que es mejor quemarse que apagarse lentamente.

Paz, amor y comprensión.

Kurt Cobain

Frances y Courtney, estaré en su altar.

Por favor Courtney, sigue adelante, por Frances, por su vida que será mucho más feliz sin mí. Los quiero. ¡Los quiero!”.

Fuente: El País

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