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Courtney Barnett: “Hay bandas de hombres buenas, pero la diferencia con las mujeres es que varias pueden salirse con la suya siendo mediocres”

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martes 26 de febrero de 2019 | 12:18 hrs.

Courtney Barnett: “Hay bandas de hombres buenas, pero la diferencia con las mujeres es que varias pueden salirse con la suya siendo mediocres”

Con un segundo disco muy bien recibido, que confirma su lugar como una de las cantautoras más interesantes en aparecer esta década, Tell Me How You Really Feel trae más confesión, más introspección y mensajes más directos que nunca.

A días de su segunda visita a Chile, y la primera con un show en solitario después de debutar en el festival Fauna Primavera 2016, conversamos con Courtney Barnett sobre su momento actual.
Su particular estilo de canto, sus influencias, los trolls de Internet, sus bandas actuales favoritas y la desventaja de las mujeres en el rock fueron algunos de los temas que hablamos con la australiana, que toca este viernes 1 de marzo en Blondie (entradas por Puntoticket).

Hola, Courtney. Primero que todo, me gustaría saber cómo influyó crecer en Australia en lo que escuchabas y en tus gustos. ¿Tuvo que ver?

Sí, creo que el ambiente en el que creces tiene mucho que ver con lo que escuchas y cómo escribes. Yo pasé mucho tiempo fuera de la ciudad, sola o compartiendo con mi hermano grande. Él me mostró mucha música. Pasé mucho tiempo de niña leyendo, escribiendo y tocando guitarra sola.

¿Y qué tipo de música escuchabas?

Recuerdo haber escuchado mucha música estadounidense, y habiendo crecido en los ’90 era casi toda de esa época.

Se te nota en lo que haces, pero a veces las influencias son otras. Pero también tocaste en bandas que tenían ese sonido cuando creciste, antes de hacer música sola. ¿Cómo te afectó esa experiencia previa en tu estilo actual?

La verdad es que siempre toqué sola, y estos proyectos los veía como algo paralelo. Creo que definitivamente me inspiró en probar otras técnicas de composición y tocar con ellos hizo que mi cerebro pensara de manera distinta. Es muy importante saber tocar con otra gente, dejar espacio en las canciones y aprender poder complementar lo que hace otro instrumentista y lo que necesita una canción.

Desde el principio de tu carrera, empezaste lanzando música en tu propio sello. ¿Fue porque quisiste siempre tener el control o porque te costaba tener apoyo de sellos más grandes?

Fue un poco de las dos cosas. Me gustaba la idea de hacer todo a mi manera y tenía sentido la idea de crear esta plataforma. Lo hacía todo más fácil y rápido para mí. Y como siempre trabajaba desde mi propia habitación, nunca supe bien cómo salir a buscar apoyo de otros sellos.

Me gustaría preguntarte sobre tu forma de cantar, que me llamó la atención desde la primera vez que te escuché. Como si fueras una versión moderna y femenina de Stephen Malkmus, con esa forma de inexpresividad llena de gracia.

Sí, sí.

Eso suena a una decisión consciente. ¿Lo hiciste para adaptarte a las temáticas de tus letras o por alguna influencia musical en particular?

Creo que cuando estaba escribiendo mi primer EP empecé a experimentar con eso. Apareció la idea de esta especie de diario de vida sobre música que tenía grabada en forma de loop. Ahí resultó una canción y creo que seguí adelante con esa idea. Pero la verdad no sé bien de dónde salió la influencia, creo que ocurrió de manera accidental. Muchas veces soy sólo yo tratando de calzar mis letras alrededor de la música. Igual hay mucha gente que hace algo parecido que me gustan mucho, como Lou Reed, Patti Smith o Laurie Anderson. No fue tan intencional.

Hablemos sobre tus letras, que son parte muy importante de lo que haces. Generalmente los artistas se van suavizando a medida de que se hacen más conocidos, pero en tu segundo disco parece haber más rabia que en el primero. Incluso a veces parecieras incómoda con la fama. ¿Fue todo eso parte importante del proceso?

Mmm… (hace una pausa). No lo sé. Todavía estoy tratando de entender mi propio disco. Creo que eso que dices fue una parte, sí, pero mucho también fue más emoción, conexión y comunicación con humanos.

Es un poco más introspectivo también.

Sí, puede ser.

¿Y qué haces primero? ¿Le pones música a las letras que tienes sobre distintos temas o nacen al mismo tiempo?

Yo diría que al mismo tiempo. Aunque suele variar. Como dije antes, a veces tengo ideas de música y le busco palabras, y a veces lo hago al revés.

También se siente como un disco muy necesario por estos días, especialmente porque varios temas los escribes desde una perspectiva femenina necesaria en el club de hombres que suele ser la música de guitarras. En “Nameless, Faceless” citas a trolls de Internet. ¿Sientes que te critican porque eres una mujer en este club?

Sí, creo que sí. Hay gente que se siente amenazada por su idea preconcebida de lo que debería ser esta música y golpean de vuelta con miedo. Al final se reduce a eso. El odio en Internet es puro miedo, y se manifiesta a través de rabia.

¿Y estás de acuerdo con ese comentario, que ya es casi un cliché, de que el rock está muerto? Al menos se ve que el formato más tradicional ya no pesa como antes, pero muchas mujeres increíbles han aparecido con guitarras en el último tiempo.

Sí, sí. Creo que es muy inspirador. Creo que en el pasado, hasta ahora, las mujeres habían tenido que ser muy, muy, muy increíbles para ser siquiera consideradas, o escuchadas un poquito. Mientras tanto, muchas bandas tradicionales de hombres podían hacer lo mismo de siempre, no ser tan buenos y salirse con la suya, jaja. Hay muchas bandas de hombres muy buenas, pero sí, creo que la diferencia es que muchos pueden ser mediocres y salirse con la suya. Pero hay muchas personas increíbles por ahí, haciendo música inteligente e interesante, que merecen ser escuchadas.

¿Cómo quiénes?
(Pausa) Mmm, en este momento bandas como Palehound, Lizzo, Waxahatchee… Hay tantas personas talentosas.

Y hablando de tu anterior visita a Chile, tocaste en un festival… ¿Tienes recuerdos sobre eso?
Sí, claro que sí. Lo pasé muy bien. Me encantó y tengo muchas ganas de volver.

Compartiste cartel con Kurt Vile, algo que igual te había pasado otras veces, pero en ese entonces no sabíamos que estaban preparando un disco para el año siguiente. ¿Fue eso durante el proceso o ya estaba listo para entonces?

No recuerdo bien, pero creo que no lo habíamos hecho todavía. Pero sí, así es más o menos como pasó: nos encontramos compartiendo en festivales por el mundo y así nos hicimos amigos. Él es genial.

Hace un rato me hablaste sobre la importancia de tocar con otra gente. ¿Qué tan positivo puede ser escribir un disco colaborativo con alguien con quien existe ese respeto y admiración mutua?

Sí, fue increíble. Muy inspirador. Lo admiro mucho como compositor, y la experiencia fue algo que me enriqueció muchísimo.

Courtney, para ir cerrando, estamos muy contentos de que vengas por tu cuenta a tocar un show sólo tuyo esta vez. ¿Es muy distinta la experiencia de verte así, en un espacio cerrado, que en un festival con un show más acotado?

Sí, creo que es un poco distinto. Pero no tanto tampoco. Probablemente vamos a tocar algunas canciones extra, con un poco más de variedad y quizás entren algunas más antiguas. Pero es bueno también lo del lugar cerrado y la energía que se puede generar en un espacio así.

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