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Kimbra: “Los artistas tenemos una plataforma que puede ayudar a sanar heridas y crear conciencia”

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jueves 17 de enero de 2019 | 11:36 hrs.

Kimbra: “Los artistas tenemos una plataforma que puede ayudar a sanar heridas y crear conciencia”

Este sábado ocurrirá un debut que se hizo esperar en nuestro país. Casi una década de carrera tuvo que pasar para que pudiésemos ver en Chile a Kimbra, la cantante y actriz neozelandesa que, con tres discos, se ha posicionado como una artista con la capacidad de hacer canciones pegajosas sin caer en obviedades ni clichés.

Antes de poder verla, este sábado en Campo Abierto, tuvimos una conversación telefónica desde Nueva York, su hogar en los últimos tres años. Sobre su nuevo disco, Primal Heart, y la inspiración que tuvo del oscuro panorama social actual, además de su amor por Prince, África y varias otras cosas, conversamos en exclusiva para Radio Zero. Esto nos contó.

NC: Hola, Kimbra. Qué bueno estar hablando contigo. ¿Dónde estás ahora?

Kimbra: ¡Hola! Igualmente. Estoy en Nueva York, en mi casa. Aquí he estado viviendo los últimos tres años.

¿Has tocado este año o Santiago será tu primero del año?

Creo que será mi primero, de hecho. Toqué algo en Año Nuevo, pero este viaje será la primera de vuelta ya con la banda completa, en un show como tal.

Bueno, será además tu primera vez acá. Estamos felices porque tuvimos que esperar mucho para verte. Tres discos y sus respectivas giras. ¿Cómo te sientes tú de estar viniendo tan lejos?

Jajaja, nunca he estado allá, así que estoy muy feliz. Siempre me gusta mucho estar en lugares que no conozco o que no sé tanto, y que he soñado con ir. Tengo amigos de Chile y he sabido cosas maravillosas, así que me muero por ir y por poder agradecerle a los fanáticos que tengo allá por apoyar mi música todo este tipo.

Ya hablaremos de ese show, pero antes me gustaría conversar sobre tu último disco y los cuatro años que pasaron entre ese y el anterior. Tu vida estuvo muy acontecida en ese tiempo, con un cambio de ciudad entremedio, una gira larga. Seguramente todo eso influyó mucho en Primal Heart?

Sí, definitivamente. El cambio más grande fue dejar Los Angeles por Nueva York. Ahí me armé un estudio en Manhattan, donde escribí la mayor parte de Primal Heart. Tenía los sonidos de la ciudad entrando al departamento, eligiendo los sintetizadores que tenía en mi cabeza que quería. Hice una buena parte del disco en LA con John Congleton, pero siento que el espíritu del disco es el de Nueva York. También viajé dos veces a Etiopía mientras lo hacía, así que tuve muchas experiencias para usar. Conociendo a gente maravillosa de allá, escuchando su música… Y también haciendo un road trip por Estados Unidos, que fue así como me mudé de una ciudad a otra. Tuve muchas cosas increíbles para escribir y formas de conectar conmigo misma.

Wow, muchas preguntas saltan con esa pura respuesta, así que voy a tratar de ordenarme…

Jajaja.

Primero que todo, hiciste lo opuesto a la mayoría de los músicos que viven en Estados Unidos, que suelen irse de Nueva York a Los Angeles. Por un tema de costos o de clima, muchas veces. ¿Por qué?

Creo que siempre amé Nueva York cuando fui. Sentí que podía ser yo desde el primer momento. Que podía usar lo que quisiera. Se sentía como un escape de la sensación de estar siempre en medio de la industria musical. LA es una ciudad muy asociada al entretenimiento y hay que veces que me quiero sentir anónima, como en medio de un montón de gente. Se sintió que era lo correcto para mi vida en ese momento. Me gusta mucho aquí.

¿Todavía lo disfrutas?

¡Ah, sí! Me encanta. Es la mejor ciudad del mundo. Aparte de las de Nueva Zelanda, jajaja.

¿Y los viajes a Etiopía? ¿Tuvo que ver con algo especial o fue algo musical? Te pregunto porque leí sobre la visita que hiciste al estudio de Skrillex, cuando te mostró unos ritmos africanos y quedaste encantada. 

¡Sí, sí, exactamente! Me mostró un beat y de inmediato lo asocié a cosas que había escuchado cuando había estado en Etiopía y Kenia. Pero ese viaje tuvo más que ver con algo para el alma. Fui con un grupo de gente que se asoció a una organización de beneficencia en ayuda de mujeres con VIH, así que pasó más por ahí y por conocer mujeres inspiradoras. Una vez allá por supuesto que me adentré en música de gente como Mulatu Astatke, pero lo que más saqué en limpio fueron las experiencias humanas. Eso para un compositor es muy importante, obviamente.

Personalmente me gustó mucho The Golden Echo y además tuve la suerte de poder ver tu show en esa gira.

Oh, wow. ¡Increíble!

Sí, muy. Y ahí confirmé la impresión que me había dejado el disco, que era más… festivo. Casi como una gratificación instantánea. Mientras que Primal Heart parece un trabajo más reflexivo, que hay que escuchar más veces para entender lo que hay en él. ¿Lo sientes así también?

¡Genial! Qué bueno que lo percibas de esa forma. Lo siento definitivamente así. The Golden Echo fue hecho con mucha imaginación, inventándome mundos. Luego en Primal Heart me ocupé de hacerme cargo de vivir en este mundo, de la presión que existe hoy. Y tienes razón, fue un trabajo más introspectivo, más dentro de mí y haciéndome pregunta. Es de esos discos con los que tienes que pasar más tiempo y que te van revelando más cosas a medida de que los vas escuchando. Me pone feliz que lo hayas notado.

Es divertido, porque ayer en una entrevista con un música local, que lanzó sus últimos dos discos los mismos años que tú, llegamos a la misma conclusión: en 2013 había una ilusión que se ha ido esfumando hoy. ¿Crees que tiene que ver con la temperatura social de hoy o quizás sólo con el hecho de crecer?

Oh, jajaja. Qué interesante. De todas formas hay un poco de las dos. Tiene que ver con la madurez quizás también. Creo que LA te hace escribir un disco idealista, puede que tenga que ver con el clima, cosa que en Nueva York es el opuesto. Pero principalmente puede que tenga que ver con crecer, y estar interesado en escribir de otras cosas de tu vida. Me interesa traer experiencias y construir una relación con la gente que te escucha también. Soy otra persona a la que escribió Vows y es importante que esa relación crezca también, ¿cierto?

Por supuesto. ¿Y crees que hoy es prácticamente inevitable, sin importar el tipo de música que hagas, intentar retratar lo que está pasando alrededor de uno? Cosas sociales, de género… 

Definitivamente. En eso sí me ayudó Nueva York, porque había literalmente protestas ocurriendo todo el tiempo frente a mí, ya sea por movimientos como Black Lives Matter o por los derechos de las mujeres. Todo eso me importa mucho. Quizás en el pasado sentí que no era mi lugar hablar de esas cosas, porque vengo de Nueva Zelanda, pero dejé de tener miedo y me di cuenta de que soy un ser humano, y que todo el sufrimiento es compartido y tenemos que luchar juntos. No lo sé, creo que es inevitable. Tenemos una plataforma, una voz, y lo que decimos puede importar, así que creo estar más comprometida que nunca con las cosas que están pasando en el mundo, porque creo poder ayudar a sanar heridas en la gente y crear conciencia sobre ciertos temas.

Lo que me gusta mucho de tu música es que, aunque hagas pop, no tomas los atajos para hacer canciones pegajosas, y en eso te has inspirado en gente con un acercamiento similar, como Prince o Daniel Johns.

¡Ohhh, sí, los amo!

Sería más fácil, especialmente en la era de la inmediatez que produce Internet y el streaming, hacer lo contrario. ¿Cómo te sientes cómo ha ido cambiando el consumo y ha cambiado en algo cómo compones tu música? ¿Lo piensas?

Sí, lo pienso. El formato se ha enfocado en singles, lo que hace más difícil el trabajo para quienes les gusta hacer discos. Menos gente los está escuchando completos, pero todavía creo que hay un lugar grande para eso y me interesa seguir el legado de artistas que admiro. No debemos estar afectados por el panorama. El rol del artista es seguir diciendo la verdad, seguir diciendo lo que es importante para ellos y haciendo la música que los emocione. En algún punto hay que olvidarse del formato y hacer lo que se sienta mejor, porque esa es nuestra visión.

Cierto. Y, hablando de singles, lanzaste hace un par de años la canción “Sweet Relief”, que fue como un punto medio entre tus últimos dos discos. ¿Por qué no entró en Primal Heart? Es una buena canción. ¿Sentías que estaba en otro tono al disco?

¡Muchas gracias! Nos gusta mucho tocar esa canción en vivo.

¡Ah, la tocan! Bueno saberlo.

Sí, claro que la tocamos. Bueno, estaba escribiendo mucho para otros artistas en esa época, y tenía varias canciones que no sentía que fuesen para un disco, sino más bien algo así como algo del momento y una corriente de conciencia. En ese momento estaba experimentando con los sonidos que iba a querer usar en un álbum, pero sin las ganas de comprometerme a escribir uno todavía. Pero sí quería compartir la canción, porque reflejaba dónde estaba en ese momento. Prince justo murió por esa época y eso me motivó más a lanzarla, en homenaje a lo prolífico que siempre fue. Nunca dejó que nada lo detuviera de mostrar música, aunque fuese una sola canción. Quería tener esa libertad de sacar lo que quisiera, aunque no fuera parte de algo. Para Primal Heart quería empezar fresca, sólo con música nueva.

Eso quiere decir que todavía crees en el concepto de disco…

Absolutamente.

Sobre tu show, me gustaría saber si ya has pensado en las canciones que vas a presentar, siendo tu primera vez en Chile. ¿Vas a mostrar de todos los discos equilibradamente o tienes un show ya definido para todos lados?

¡Siempre lo pienso! Me importa si alguna vez he tocado para ese público, o qué tipo de lugar es. Quiero asegurarme de que vaya a tocar una variedad de mis tres discos. Me gusta tocar las canciones que más me gustan en ese momento. A veces algunas se sienten más importantes en determinado momento y en otros no. Trato de elegir un setlist que identifique dónde estoy en ese minuto y que pueda conectar con mis fans también. La gente puede esperar un amplio rango.

Escucha la entrevista  

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