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Muere Conway Savage, mítico miembro de Nick Cave & the Bad Seeds

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Lunes 3 de Septiembre de 2018 | 9:29 hrs.

Muere Conway Savage, mítico miembro de Nick Cave & the Bad Seeds

Acá los detalles.

El emblemático pianista Conway Savage, miembro de Nick Cave & The Bad Seeds falleció este domingo a la edad de 58 años. El año pasado le fue diagnosticado un tumor cerebral del que fue operado.

Nick Cave y su grupo dieron a conocer la noticia a través de un emotivo comunicado. Conway se incorporó a la banda durante su sexto álbum “The Good Son”.

“Nuestro amado Conway murió en la tarde del domingo. Miembro de los Bad Seeds durante casi 30 años, Conway fue el hilo anárquico que recorría las actuaciones en directo del grupo. Fue muy querido por todos, miembros de la banda y fans. Irascible, divertido, aterrador, sentimental, de corazón cálido, gentil, sarcástico, honesto, auténtico… Él era todo eso y casi literalmente ‘estaba dotado con una voz dorada’, alta y dulce, empapada de soul. En una noche de alcohol, a las 4 de la mañana, en un hotel bar en Colonia, Conway se sentó al piano y cantó para nosotros ‘Streets of Laredo’, con su dulce, melancólico estilo y paró el mundo por un momento. No quedó un solo ojo seco en el lugar. Adiós Conway, no queda un solo ojo seco en casa. Te queremos, Nick y los Bad Seeds…”

Además de formar parte de los Bad Seeds, en 1995 se unió a Suzie Higgie (de los Falling Joys) para grabar un disco que de alguna forma supuso el comienzo de su propia carrera en solitario, esencialmente representada en dos largos: Nothing Broken (2000) y Wrong Man’s Hands (2004) publicados en su propio sello, Beheaded Communications.

CONWAY SAVAGE Our beloved Conway passed away on Sunday evening. A member of Bad Seeds for nearly thirty years, Conway was the anarchic thread that ran through the band’s live performances. He was much loved by everyone, band members and fans alike. Irascible, funny, terrifying, sentimental, warm-hearted, gentle, acerbic, honest, genuine – he was all of these things and quite literally “had the gift of a golden voice,” high and sweet and drenched in soul. On a drunken night, at four in the morning, in a hotel bar in Cologne, Conway sat at the piano and sang Streets of Laredo to us, in his sweet, melancholy style and stopped the world for a moment. There wasn’t a dry eye in the house. Goodbye Conway, there isn’t a dry eye in the house. Love, Nick and the Bad Seeds.

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Fuente: Pitchfork

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